Cómo concentrarte al leer

Cómo concentrarte al leer

Cuando quieres leer rápido, necesitas estar concentrado.

No importa si es lectura rápida o cualquier otra actividad, si no estás concentrado estarás perdiendo el tiempo. Este es el motivo por el que vamos a hablar de las mayores distracciones y las mejores maneras de concentrarse.

¿Por qué es importante la concentración?  La concentración te ayuda a:

  1. Ser más productivo

  2. Mejorar tu calidad de vida

  3. Conseguir más en menos tiempo

  4. Acceder a una profunda reserva de energía (como estás haciendo más en menos tiempo, vas a tener más energía una vez que terminas)

Si de verdad te quieres concentrar y llegar a un estado de práctica profunda, necesitas estar centrado en la tarea. Hay estudios que prueban que, una vez que estás inmerso en una actividad, y te distraes (ya sea porque el teléfono suena, tu novia te pregunta algo…) te va a llevar al menos 15 minutos volver a ese estado de concentración, suponiendo que vuelvas a él.

Eso significa que, si simplemente te distraes porque el teléfono suena durante 10 segundos, habrás perdido, al menos, 20 minutos. Te imaginas si estás en un sitio donde te distraes todo el tiempo porque suena el teléfono, las notificaciones del whatsapp, tus compañeros hablando… En un lugar así, es imposible concentrarse y hacer nada propiamente.

No importa cuánta gente diga que pueden trabajar así. Una cosa es que puedas trabajar, y otra que la productividad sea la misma. La productividad nunca va a ser igual a la que conseguirías si trabajases en un ambiente libre de distracciones.

Hay muchos factores que mejoran o reducen tu velocidad de lectura. Aquí vas a aprender cuales son y cómo puedes mejorarlos para conseguir leer lo más rápido posible:

  • Lugar e intensidad de la luz

Esto es muy importante, dado que la posición y la intensidad de la luz van a afectar la manera en que lees el libro, y esto afectará a la velocidad con la que eres capaz de leer.

Tu lámpara debe estar situada en el lugar contrario a la mano que usas para leer. Si usas la derecha, pon la lámpara a la izquierda. En mi caso, como soy zurdo, me pongo la lámpara a la derecha. Esto me ayuda a tener más claridad, al evitar las sombras que se darían al estar mi mano entre la luz y el libro (si la lámpara estuviese situada a la izquierda).

La intensidad va a afectar a la claridad con la que puedes ver las letras. Si la luz es demasiado fuerte, te va a perjudicar porque no vas a poder ver bien las letras debido al brillo. Lo mismo pasa con una luz pobre, no puedes ver bien las letras y, como consecuencia, tu velocidad de lectura se ve afectada.

  • Disponibilidad de materiales

Es importante que tengas a mano los materiales que vas a necesitar, para no tener que estar interrumpiendo constantemente tu lectura al tener que levantarte. Si haces esto, estarás obstaculizando tu estado de “flow”, tu velocidad de lectura y tu comprensión.

  • Confort físico

Lo importante aquí es tener un balance. Necesitas sentarte con la espalda y el cuello rectos. Si te inclinas hacia atrás más de 90 grados, tu cerebro activa el “modo sueño”, y tu concentración y estado de alerta se ven bastante disminuidos. Si estás leyendo y te inclinas hacia delante, te vas a hacer daño en la espalda y, una vez que esto pase, tu concentración caerá también.

Como decía mi profesor Mr. Maxwell, “tu capacidad de aprendizaje está proporcionalmente relacionada con la capacidad de permanecer sentado confortablemente”. Una vez que empiezas a notar molestias en la espalda, cuello… ya no prestas tanta atención, porque tu concentración está en tu dolor, no en la lección (o, en este caso, en el libro).

  • Altura de la mesa y de la silla

Si la silla está muy alta o muy baja, tus piernas vas a sentirse incómodas. Lo mismo pasa con tu escritorio. Tu silla debería permitirte mantener tus piernas a 90 grados para que sea confortable. Tu mesa debería permitirte apoyar los codos sin elevar o bajar tus hombros.

  • Distancia entre los ojos y el material de lectura

Para poder leer rápidamente, el libro necesita estar a unos 50 centímetros de tus ojos. Si está más lejos, va a ser difícil ver las letras claramente. Si está más cerca, te va a ser difícil tomar la fotografía mental que necesitas para la lectura rápida.

  • Postura

La espalda y el cuello deben estar rectos. Si no haces esto, el dolor de tu cuello y/o de tu espalda vendrá pronto y te distraerán de la lectura; y, como consecuencia, tu velocidad de lectura disminuirá.

  • Interferencias: cansancio, ruido, problemas de salud…

Huye de las personas cuando te quieres centrar en hacer algo, cuando quieres alcanzar ese estado de “flow”. Una vez que estas concentrado, cada vez que alguien te distrae, tardas al menos 15 minutos en volver a ese estado de concentración (si es que vuelves). Piénsalo. Simplemente una pequeña pausa porque tu teléfono sonó o porque alguien te preguntó algo sin importancia, y habrás desperdiciado al menos 20 minutos. Por eso es por lo que necesitas estar concentrado durante 25, 30, 40 minutos, sin nadie que te moleste. Ya tendrás tiempo durante el descanso para hablar con la gente; pero durante tus sesiones de lectura, tienes que estar concentrado para conseguir ese estado de “flow” y sacar el máximo rendimiento posible a tu tiempo.

Escucha a tu cuerpo también. Si sabes que estás muy cansado, tu concentración y tu velocidad de lectura van a ser malas. Si eres una persona mañanera, lee por la mañana. Si eres un ave nocturna, lee por la noche.

Todos estos factores van a influenciar tu habilidad de leer rápidamente, de comprender los materiales, y de alcanzar ese estado de “flow” necesario para llegar el siguiente nivel.

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